DOMINGO 24 DEL TIEMPO ORDINARIO. CICLO B

¿QUIEN ES JESÚS PARA MÍ?

              En el esquema literario que se ha planteado Marcos, justamente en la mitad de su Evangelio, sitúa la escena que acabamos de escuchar. Jesús ya sabe que su tarea misionera tiene «fecha de caducidad», pues va notando las distintas reacciones a su presencia y a su mensaje. Y decide hacer como un «balance general», planteando a los discípulos una pregunta: ¿Qué dice la gente de mí?  Que es algo así como si les preguntara: «¿Vosotros pensáis que la gente se está enterando de algo?».

         Yo tengo la impresión de que esta pregunta le importa menos a Jesús que la siguiente: «¿Y vosotros?». Y tengo esa impresión porque Jesús tiene una inquietud lógica: «El día que yo falte, estos serán los que me tomen el relevo. ¿Qué contarán a las gentes? ¿Qué les dirán de mí?». En definitiva: ¿Qué han comprendido de mí?

    Por una parte, cabría esperar que quienes pasan tanto tiempo con Jesús en público y en privado… se hayan enterado mejor que «la gente» de la identidad y las pretensiones de Jesús. Pero ya hemos visto que…¡no! Precisamente Pedro, en el nombre de los Doce, dejar ver que sus intereses, ideas, proyectos y pretensiones… condicionan su percepción. Suele decirse que no vemos las cosas como son, sino como somos nosotros. Y Pedro ha dado una «definición» correcta sobre Jesús, sí. Pero el contenido de la definición, lo que se esconde detrás de sus palabras… está bastante lejos de los planes de Jesús, provocando que el Maestro se enfade.

          Es decir: que los que nos consideramos «cercanos», compañeros, y discípulos de Jesús tenemos el serio peligro de no captar el auténtico proyecto, las pretensiones, la identidad de Jesús de Nazareth… y sin embargo estar convencidos de que estamos en la verdad.

            Al meditar esta escena evangélica… esta vez he sentido una llamada a dar mi respuesta personal a esta pregunta. Da un cierto pudor, pero la fe siempre ha sido un asunto de compartir, de contrastar, de vivirla con otros. Parafraseando a San Agustín: «Soy sacerdote para vosotros, y soy cristiano con vosotros». Y como cristiano, sin pretender dar lecciones, y tomando nota de la metedura de pata de Pedro… os comparto algunas cosas de las que digo y vivo:

          Lo primero de todo es la convicción de que no lo conozco bien todavía, soy siempre un aprendiz, un buscador. Si nunca se puede decir de otra persona «te conozco de sobra», ni siquiera de uno mismo, mucho menos se puede decir del Señor.  Me ha ayudado el estudio bíblico y teológico, claro. Y lo que enseña la Iglesia. Pero sobre todo me ha ayudado mi caminar cada día, mi propia experiencia personal… y los cuestionamientos y experiencias personales de los hermanos. Escuchar, confesar, acompañar, dialogar con personas muy distintas le hace a uno repensar, revisar, replantear cosas que parecían asentadas y claras.

        Recuerdo a un grupo de matrimonios con los que me reunía para tratar temas, experiencias e inquietudes  sobre la fe y la vida. No pocas veces querían saber mi opinión sobre lo que se estaba tratando, y me preguntaban. Y yo empezaba a responder… Un amigo del grupo solía darme una patada por debajo de la mesa, y me decía: No te hemos preguntado lo que «piensas» tú, o la Iglesia o lo que dice el Catecismo. Te preguntamos «¿esto cómo lo vives tú?».  «Nos ayuda más saber tu vivencia (aunque sea pobre y limitada) que las ideas».. Y… ¡a menudo me costaba responder! Uno se pone en el rol de cura y tiene salidas y respuestas para todo. Pero si uno tiene que hablar desde sí mismo… Aprendí mucho de esas«patadas» por debajo de la mesa.

          Me marcó mucho la experiencia del Apóstol San Pablo. Una frase que encontré en una de sus Cartas en los comienzos de mi formación como seminarista se me grabó muy dentro: «Ya no soy yo el que vive, sino que es Cristo quien vive en mí… y vivo de la fe en el Hijo de Dios que me amó y se entregó por mí». Sentí que había ahí una clave «para mí». Era el reto de descubrir una Presencia interior que me acompaña y que quiere ir tomando posesión de todos los aspectos de mi vida… de modo que Él pueda actuar a través de mí. Se trata de una tarea interminable, para toda la vida. Y en ese «por mí» había un ofrecimiento generoso e incondicional suyo que aguardaba mi respuesta de amor y entrega. Él había entrado en mi vida, me llamaba y me acompaña desde entonces, aunque queden ámbitos de mi vida de los que aún no ha logrado apropiarse.

          Mi trabajo pastoral y educativo me llevó a descubrir a Jesús como «el hombre de los encuentros». Esa capacidad que él tenía de acoger, sanar, reintegrar, defender, valorar, animar, comprender, salir a buscar… a tantos como se cruzaban en el camino. La vida con sentido, la vida feliz, tiene que ver con el irse «llenando el corazón de nombres» (P. Casaldáliga) … y dejando un poco de ti en el corazón de otros.

          Me he sentido no pocas veces comprendido y perdonado por él, cuando yo me hacía mil reproches y me sentía culpable de caer en las mismas cosas una y otra vez. Y eso me ha enseñado a ayudar a los demás a que no se machaquen por sus errores y pecados, a que no se juzguen con tanta dureza, a ofrecerles de su parte misericordia, y animarles a encontrar caminos nuevos, sanar heridas…. Es que lo importante no es que seamos «perfectos», sino que, con imperfecciones incluidas, nos empeñemos en el amor… que es el centro del Evangelio.

          Me encanta poder sentarme con él a la Mesa de la Acción de Gracias y sentirme de su familia, de sus discípulos, hermanarme con los que la comparten conmigo, orar con ellos, por ellos y desde ellos. Y sobre todo recordar que yo también tengo que ser pan que se parte, cuerpo/persona que se entrega, renovando en las Eucaristías ese «Cristo vive en mí» que tan grabado se me quedó.

          El Jesús que yo vivo y «digo» con mi vida es un creador de comunidad. Él no quiso recorrer su camino misionero en solitario, y dedicó mucha atención y esfuerzos a crear «grupo/comunidad» de hermanos. Este es para mí hoy un gran reto, pues nuestra cultura y nuestra vivencia del seguimiento de Jesús es a menudo demasiado solitaria, individualista, «por libre», cada uno como puede. Y me resulta muy difícil. No me falta la inquietud por buscar a quienes deseen, necesiten, busquen compartir vida y fe con otros. No sé cuáles serían hoy los caminos más adecuados para convocar, ilusionar, contagiar ganas de construir comunidades de fe y vida. Y le sigo dando vueltas, porque pocas veces lo he conseguido.

          Para más decir, el pasado viernes, con motivo de nuestro Capítulo General, el Papa Francisco nos hizo estas recomendaciones:

Que es importante pensar en una vida de oración y contemplación que nos permita hablar, como amigos, cara a cara con el Señor y contemplar el Espejo, que es Cristo, para que nos convirtamos en espejo para los demás”. Nos advirtió del enorme riesgo que supone la mundanidad espiritual y en la necesidad de guardar el sentido del humor. Que nuestra misión debe ser desde la cercanía y la proximidad. «No os olvidéis cuál es el estilo de Dios: proximidad, compasión y ternura. Así actuó Dios desde que eligió a su pueblo hasta el día de hoy. Y también nos ha pedido no ser pasivos ante los dramas que viven muchos de nuestros contemporáneos, sino que nos juguemos el tipo en la lucha por la dignidad humana, y por el respeto por los derechos fundamentales de la persona. Que seamos hombres de la esperanza que no conoce miedos, porque en nuestra fragilidad se manifiesta la fuerza de Dios.

Totalmente de acuerdo. Se ve que nos conoce bien. Y creo que estas palabras no son exclusivas para los Claretianos.

           En fin, estas son algunas de las cosas que digo sobre «Jesús». Incompletas, imperfectas, con dudas, con dolor, no siempre con coherencia,  y más veces son deseos que hechos. Pero siempre ilusionado y dispuesto a seguir aprendiendo y madurando. Ojalá que el Señor nunca me tenga que dar un tirón de orejas, como a Pedro, por pretender tenerlo claro, o encerrarle o adaptarlo a mis esquemas es intereses particulares. Y convencido de que hoy más que nunca necesitamos compartir fe, vida, oración, camino… porque Jesús no sobra en este siglo XXI. Puede que sobren palabras, inercias, modos más propios de otros tiempos…. pero no sobra Jesucristo ni sobran los testimonios personales sobre Jesús, esas«obras» de las que hablaba hoy el apóstol Santiago.

             Y os dejo una tarea (de comienzo de curso): QUE CADA UNO RESPONDA A ESTA PREGUNTA DEL MAESTRO. Le interesa, le importa. Aunque cueste. ¡Y vaya si cuesta! A mí hoy me ha costado!

Enrique Martínez de la Lama-Noriega, cmf 

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5 comentarios

  1. ¿QUIEN ES JESÚS PARA MÍ?
    Quique, gracias por compartir tu experiencia.
    Hoy no me invitas a hacer un comentario sobre tu reflexión. Me invitas a compartir mi pobre experiencia como creyente, contestando a la pregunta que Jesús me hace:¿Quien soy Yo para ti?
    Recordando algunas frases del evangelio, puedo expresar:
    Jesús es el camino, la verdad, la vida, el libertador.
    Jesús es la luz del mundo.
    Jesús es el buen Pastor
    Jesús es la puerta, la paz,
    Jesús es Amor entregado
    Jesús es pan partido y repartido.
    Jesús es el amigo fiel…

    Podría seguir la lista, pero pienso que a Jesús, no se le puede catalogar con etiquetas. Para mí Jesús es todo, Quizá si expreso que es todo, me quedo sin nada, porque no lo abarco.
    He experimentado, que cada etapa de la vida, en desarrollo psicológico y emocional, a Jesús lo he experimentado en distintas facetas.
    Siempre me ha gustado verle, vivirlo y experimentado en mi vida, acompañándome en el día a día. Unas veces alentándome, otras interpelándome, reprochándome conductas no muy acodes con su querer. Es como el compañero de camino, que siempre está ahí, aunque a veces no le sienta y me tiene que preguntar. ¿De qué hablas por el camino? Porque como Pedro no le entiendo y estoy en otro rollo.
    Él me invita a buscarle en el silencio, en mi misma, en las personas, en la naturaleza en la comunidad creyente y en el que no cree en ÉL. Me invita a aceptar a las personas y a aceptar situaciones personales, ajenas y situaciones a gran escala.
    Cuando le miro en la cruz y pienso que está en ella por mí, me siento una egoísta porque no soy capaz de responder con la entrega y generosidad con la que Él se entregó.
    Hay momentos que Jesús es para mí la VIDA, la Fuerza, la Roca, a la cual me agarro, porque sé que no me falla.
    A Jesús le importo como persona. A Jesús, es necesario, descubrirle hoy y siempre pos su gran misericordia, hacia los excluidos de la sociedad. El mundo hoy le necesita y tengo que ser yo una de las personas que le haga presente por mi testimonio y mis acciones.

    A Él, que es mi fuerza, le pido, como buen alfarero, que modele mi pobre barro y me haga un vaso nuevo, renovado cada día.

    Teresa G.

  2. Quique qué lecturas y evangelio tan profundas en el día de hoy.La semana pasada hablábamos que a veces no teníamos oído para escuchar al Señor y además que nos comportábamos como mudos…
    Hoy ya en la primera lectura vemos como ya el Señor todavía nos ayuda más y «nos abre los oidos» y menos mal porque ante eso aceptamos y dejamos de estar «mudos».
    Por otro lado el Señor nos recuerda que una fé muerta no sirve. Son las obras las que hablan por nosotros.
    Como decía el otro dia»por cinco euros predico pero ni por uno hago lo que digo». Por otra parte pensemos..¿actúo como pienso o pienso como actúo?…
    Pero lo verdaderamente hoy es el evangelio con esta pregunta ¿quién soy yo para ti José (mi nombre)?.Buff. Se me hace un nudo en la garganta…Qué difícil responderle estando cara a cara.
    Pues Jesús tu eres para mi lo más importante de la vida. Creo que te tengo en mi corazón…..pero tantas veces te dejo por otras cosas..que creo que no te quiero como digo…
    Te vendo por tantas miserias…Te olvido tantas veces….
    Pero los comentarios de Quique en su experiencia personal con otros hermanos, en sus orientaciones, confesiones…me han hecho mucho bien. En concreto en el día de hoy cuando dice con otas palabras que a pesar de reconocer nuestras faltas «que no nos machaquemos y que confiemos en Él».
    Señor en el día de hoy te pido dos cosas. Primero que me perdones por tantos fallos y segundo que me acompañes siempre porque nada temo si vas a mi lado. Quiero demostrarte que el sentimiento de amor a ti esté por encima de todo. Así sea.

    • Gracias a todos por compartir esta experiencia tan importante para todo cristiano..Me ha obligado a escribir la mía desde la mayor humildad y sinceridad.
      Cristo es mi maestro aunque muchas veces confunda lo que El me enseña con lo que yo quiero.
      Cristo es por otra parte el gran misterio.Nacio en un pueblo que le esperaba pero pronto se vio obligado a huir por el malentendido que venia a ser rey de los judios y tuvo que hacerse emigrante.Ayudo a los necesitados combatio la hipocresía y murio en la cruz abandonado hasta de suPadre Dios a quien mas amaba.NOs dejo a su Madre como madre de todos el sacramento del perdon yla Eucristia y y se quedo después de resucitado en la tierra en sagrarios desperdigados por todo el mundo para que nos podamos acercar a El cuando necesitemos
      Enseña sin obligar y reconoce a todas las personas con la misma dignidad
      Aunque la subida sea dura El nos acompaña

  3. Carmen Díaz Bautista

    Para mí es un puzzle que voy descubriendo pieza a pieza. Cómo dice Teresa es muchas cosas: camino, verdad, vida, el pan que nos alimenta…espero al final de mi vida completarlo si es posible.
    En un taller de de un jesuita sobre las religiones, Javier Melloni, dijo que la aportación del cristianismo a las religiones es haber mostrado el rostro humano de Dios. Me gusta mucho esta idea de Jesús como forma visible de Dios por eso no es algo abstracto, sino alguien concreto que vive en nosotros y al que prestamos nuestros ojos, manos, pies…
    Siempre me ha preocupado el encuentro personal con Jesús. No recordarás, Quique , qué un día hablamos del tema y yo creía que sería un fenómeno especial, algo parecido a lo que le pasó a San Pablo. Tú me recomendaste meditación y oración.
    Poco a poco he notado cómo me ha acompañado en mi vida, sin caídas espectaculares, ni visiones asombrosas. Yo diría que es más bien una fina lluvia que empapa sin darte cuenta. Lo voy encontrando cuando abrazo a un niño, a los amigos, cuando hablo con quien me necesita, cuando mi vida se endereza tras un revés y especialmente en la eucaristía.
    Creo que de momento estas son mis pequeñas piezas del puzzle y espero encontrar muchas más porque todo un Dios hecho humano es inmenso.

  4. Nieves Galdón Chornet

    Para mí Jesús eres tú, Quique. También es Jesús mi hija, mi marido, mis padres, mis hermanos, mis amigos, en definitiva, cada persona que se me acerca. Por eso os amo tanto, porque Él está en vosotros.

    También lo veo en mi perra, mis gatos, mis yeguas, mis plantas, en el sol, la lluvia. Jesús es un abrazo, una sonrisa, un lametón, un relincho de saludo, las flores de mis plantas en sus macetas… Por eso gozo y doy gracias de que estén en mi vida, porque en ellos veo su Amor, ellos son Jesús.

    Jesús es el perdón, las lágrimas de alegría, el descanso, la satisfacción, el consuelo. Jesús es amar y ser amado.

    Le llevó en mi corazón. Jesús soy yo porque tuve la ventura de que Él me Amó, de que Él me Ama.

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