Domingo 10 de mayo de 2020
La 1ª Lectura muestra el 1er Conflicto en la Comunidad de Jerusalén y cómo resolvieron el problema. (Hch 6,1-7)
– Los cristianos de origen griego se quejan de que sus viudas no están recibiendo la misma atención que las viudas judías…
– Los Apóstoles proponen la elección de siete hombres honrados, quedando ellos más libres para la oración y para el servicio de la Palabra.
Nacía así el primer Ministerio en la Iglesia: el DIACONADO.
El episodio nos muestra que la IGLESIA es:
– Una Comunidad que siempre tuvo, tiene y tendrá conflictos… mas debe enfrentar las situaciones nuevas y difíciles con sentido eclesial de unidad en la pluralidad.
– Una Comunidad jerárquica: Ella recurre a los apóstoles, reza invocando al Espíritu Santo y busca una solución para el problema. Comparte las funciones… La Comunidad escoge… Los Apóstoles imponen las manos… Los Apóstoles quedan con un ministerio: El Anuncio de la Palabra.
– Una Comunidad de Servidores. Escoge siete hombres “llenos del Espíritu Santo», para el servicio de las mesas. Así la Iglesia Apostólica, guiada por el Espíritu de Cristo Resucitado, va desarrollando los ministerios para realizar su triple misión: el Servicio de la Palabra, del Culto y de la Caridad. La Comunidad se organiza para continuar fiel al Proyecto de Dios…
En la 2ª Lectura, Pedro compara la Iglesia a un Edificio Espiritual, en el que Cristo es la «Piedra angular“ y los cristianos «Piedras vivas». El antiguo templo de Jerusalén construido con piedras materiales será sustituido por este nuevo templo formado de piedras vivas. (1Pe 2,4-9).
En el Evangelio, la Iglesia aparece como un Pueblo Peregrino que camina hacia Dios, guiado por Cristo, que es el CAMINO, la VERDAD y la VIDA. (Jn 14,1-12).
El texto es parte del «Discurso de la despedida», en la última cena. En este tiempo litúrgico de Pascua, esas palabras nos orientan a la Ascensión al Padre y son como su testamento espiritual.
“No perdáis la calma…
Me voy a preparaos sitio…
Volveré y os llevaré conmigo…
Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida…»
Jesús es el CAMINO porque es el único «Mediador» de la Salvación; es la VERDAD porque es el «Revelador» del proyecto de Dios; es la VIDA porque es el «Salvador», que nos da la vida de Dios que Él posee. Por eso: «Nadie puede llegar al Padre sino por Mí«.
Resumiendo, la Iglesia:
– Es un PUEBLO ORGANIZADO, en el que los miembros tienen diferentes tareas, tales como el servicio de la Caridad, de la Palabra y del Culto.
– Es un EDIFICIO ESPIRITUAL, en que Cristo es la Piedra fundamental y nosotros Piedras vivas…
– Es un PUEBLO PEREGRINO que camina hacia Dios, bajo la guía de Cristo, que es el Camino, la Verdad y la Vida.
Jesús les dice: Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida. Nadie va al Padre sino por MI. (Jn. 14,6).
¿Qué casa es esta, donde Jesús preparó muchas moradas?
– ¿El Paraíso, donde tendremos anticipadamente una butaca numerada?
– No… La Casa del Padre es la Comunidad de los seguidores de Jesús, donde Cristo es la «Piedra angular» y nosotros debemos ser «Piedras Vivas». Es la Comunidad cristiana, donde hay «muchos lugares», muchos servicios, muchas funciones a desempeñar…
– Incluso hoy hay muchas moradas en esta casa del Padre… y muchos lugares todavía están desocupados… y «en esta casa», ¡hay vacantes!… ¿Por qué? ¿Desinterés? ¿Falta de oportunidad?

Cristo sigue presente también hoy a través de su Iglesia.
– Somos, «Piedras vivas», activas…desempeñando nuestra función.
– Somos una Comunidad organizada, que comparte funciones, que procura ser una respuesta actual al hombre de hoy: con un Consejo con plan, que anima y da oportunidad a todos, con Pastorales activas, con Movimentos que viven una espiritualidad propia, pero en comunión con la Comunidad… con Ministerios que animan a los diversos sectores…
CRISTO AFIRMA: “Yo estoy con vosotros… Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida…”
Camino que debemos recorrer con los hermanos;
Verdad que debemos proclamar al mundo carente de la Luz divina;
Vida que debemos defender y cuidar…
– ¿Qué tipo de Iglesia estoy ayudando a construir en mi Comunidad? ¿O quedo solo mirando de lejos, criticando… y no comprometiéndome?
El compartir las responsabilidades en una Comunidad es semilla de nuevos liderazgos.


En el Evangelio Jesús se presenta como el Buen Pastor. Es una catequesis sobre la Misión de Jesús: conducir a los hombres a verdes praderas y a fuentes tranquilas de donde brota la vida en plenitud. (Jn 10,1-10). El texto está dividido en dos partes, o dos parábolas:
Esta imagen nos invita a reflexionar Sobre el servicio de la Autoridad… Propone como Modelo: Debe ser ejercitado con una actitud de Servicio continuo y gratuito.
En la 1ª lectura, la COMUNIDAD CRISTIANA transformada por el Espíritu, dejó la seguridad de las paredes del Cenáculo y se prepara para dar testimonio de Jesús, en Jerusalén y hasta los confines de la tierra. (Hch 2,14.22-33). La predicación de Pedro, el día de Pentecostés, anuncia que Cristo resucitó, está vivo y salva a todos. Es la catequesis de la Comunidad cristiana primitiva sobre Jesús.
Los ojos se abren y reconocen al Resucitado… La Palabra hace «arder» el corazón, la fracción del Pan hace «abrir los ojos». Y Cristo desaparece… porque ahora la Comunidad ya posee las señales concretas de su presencia: su Palabra y el Pan compartido… Invisible a los ojos, el Señor está y permanecerá presente. Ahora es ya solo Testimoniar.
– En la PALABRA DE DIOS, escuchada, meditada, compartida, acogida, Jesús nos indica caminos, nos apunta nuevas perspectivas, nos da el valor de continuar, después de nuestros fracasos. Acogen la Palabra del Peregrino y le ofrecen hospedaje en su casa.
Los APÓSTOLES están encerrados… aterrorizados… sin paz… Reflejan las adversidades a las que se enfrentan después de la crucifixión de Jesús y en la época en que el Evangelio fue escrito.