Jornada Mundial de Oración por las Vocaciones y Jornada de Vocaciones Nativas 2020

ORACIÓN

Cristo, tú que eres eternamente joven
y haces nuevo todo lo que tocas, lléname de tu vida.
Ayúdame a reconocer para qué estoy hecho,
qué sentido tiene mi paso por esta tierra,
cuál es tu proyecto para mí.
Condúceme al encuentro con los demás,
a la misión sin fronteras ni límites,
y hazme caminar contigo hacia un horizonte siempre nuevo.
Enséñame a mostrar la belleza de la generosidad y del servicio,
de la fidelidad a la propia vocación y del amor a los pobres,
para que todos sientan el calor de tu misericordia.
Tú, el Amigo, el eterno viviente, que viniste para darme vida,
y vida en abundancia, hazme VIVIR.
Amén.

 

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EL ROSARIO. Orar con María en tiempos de pandemia

El mes de mayo es un mes importante para la piedad del pueblo fiel de Dios. Es un tiempo en el que año tras año, se manifiesta con particular intensidad el amor filial y la devoción entrañable de las gentes a la Virgen María.

En muchos lugares del mundo, durante este mes dedicado a María es también tradición rezar el Rosario en casa, en familia, en el seno de lo que sabemos es la primera Iglesia, la Iglesia doméstica. No hace falta complicarse mucho para rezar el Rosario. La sencillez es “el mejor secreto para hacerlo”, ha dicho Francisco.

El rosario_Orar con María

ayuda a cáritas parroquial

Un grupo de alumnos de la Universidad de Mayores de Comillas, con los que trabaja el P. Quique, y apoyados en la Asociación/Proyecto «Family Meals» que han montando en estos días para responder a las necesidades causadas por la pandemia del coronavirus, se han «hermanado» para apoyar acciones concretas de nuestra Cáritas parroquial. Fruto de la sensibilidad y esfuerzos de este grupo de 26 familias son las aportaciones económicas y los alimentos entregados a la parroquia por medio de jóvenes voluntarios de dicho grupo que han realizado las compras y su traslado hasta la parroquia.

Ayer, 28 de abril, entregaron un buen número de bolsas de alimentos con el que se atenderá a las familias que acuden a recibir estas ayudas de Cáritas parroquial, completando así las aportaciones del Banco de Alimentos que ha ido disminuyendo y no eran suficientes para las necesidades que se presentan.

Una iniciativa que nos ayuda a ver la bondad y el compromiso solidario de muchos cristianos (y no solo cristianos) y que nos anima y cuestiona a la hora de dar respuesta a las necesidades de esta Comunidad Parroquial.

DOMINGO IIIº DE PASCUA

¡Cuántas veces hemos orado, reflexionado, cantado… con el relato de los discípulos de Emaús (Lc 24,13-35) que se lee en el tercer domingo de Pascua. Es un relato que nos apasiona. Quizá ningún otro relato evangélico refleja tan maravillosamente el itinerario que hemos de seguir cuando nos sentimos decepcionados y lejos de la comunidad de Jesús. Sin duda, un relato muy apropiado para muchos creyentes y buscadores, especialmente en la situación actual de confinamiento.

     Podríamos resumir su contenido terapéutico en cuatro verbos: hablar, escuchar, comer y regresar:

▪   Cuando estamos mal, cuando los interrogantes nos asedian, necesitamos hablar, poner palabras a nuestras frustraciones. Es el mismo Jesús el que nos pregunta: “¿Qué conversación lleváis por el camino?”.

▪   Pero seguidamente, nos toca escuchar. Es Jesús quien toma la palabra para ofrecernos una clave para vivir. Notaremos que el corazón frío y escéptico empieza a calentarse y le diremos: “Quédate con nosotros…”.

  • Y después, sentados a la mesa para comer con él, en la Eucaristía, empezaremos a ver con claridad y lo reconocemos. Él está en medio de nosotros, alienta nuestra vida, la llena de sentido, a pesar de las dificultades.
  • Entonces llega el momento de regresar cuanto antes a la comunidad y acoger con humildad el mensaje que se nos regala: “Verdaderamente ha resucitado el Señor”.Y juntos también de compartir y comunicar a los hermanos nuestra experiencia transformadora.

     La imagen de nuestra eucaristía dominical, en un templo con las puertas cerradas, nos llena de esta esperanza para volver a vivir nuestra fe. Será el momento de volver a juntarnos, celebrar y compartir tantas cosas. He aquí la canción de canción de Lucía Gil que tan bien lo expresa.

CUANDO PERDEMOS A UN SER QUERIDO. Vivir y acompañar el duelo

El duelo es ese tiempo en el que el ser humano vive el dolor por la pérdida de alguien querido. Es el precio que pagamos por haber amado y no poder seguir haciéndolo de la misma manera.

En nuestra cultura se suele vivir la muerte con nuestros rituales propios de despedida y rodeados del cariño de familiares y seres queridos. Hay una manera, podríamos decir, «habitual» de vivir el duelo, pero también hay formas no tan habituales, sobre todo, cuando la experiencia ha sido traumática o cuando la muerte del ser querido ha llegado en circunstancias especiales como la de la pandemia del COVID-19 en la que no hemos podido despedir a los nuestros como nos hubiera gustado.

Este libro de Publicaciones Claretianas quiere ser un bálsamo y una ayuda en este tiempo difícil. Un libro que nos ayude a comprender el duelo y lo que experimentamos cuando despedimos a un ser querido. A su vez, el libro quiere ser una palabra de Esperanza y una ayuda desde la fe para rezar y para ir encontrando la paz necesaria hasta que podamos celebrar una despedida más solemne y acompañados de la comunidad cristiana en el funeral.

Cuando perdemos a un ser querido

TEJER HISTORIAS. Comunicar Esperanza en tiempos de pandemia

Una obra coral de Publicaciones Claretianas. Un tejido de historias escritas por una treintena de periodistas que nos hablan del espíritu humano en tiempos de pandemia. Buenas historias que construyen un mundo nuevo y nos ayudan a reencontrar las raíces y la fuerza para avanzar juntos. Historias, en definitiva que saben mirar al mundo y a los acontecimientos contando cómo somos parte de un tejido vivo y revela, al mismo tiempo, el entretejido de los hilos con los que estamos unidos unos con otros. En medio de una situación que nos lleva a sucumbir a la desesperación, estos periodistas nos ofrecen unas verdaderamente bellas historias de humanidad con sabor a Esperanza.
 

¡EN EL DOMINGO DE LA DIVINA MISERICORDIA!

Al anochecer de aquel día, el primero de la semana, estaban los discípulos en una casa, con las puertas cerradas por miedo a los judíos” (Jn 20,19) nos decía el evangelio de ayer, 2º domingo de Pascua. Nosotros estamos recluidos en nuestras casas por el estado de alarma que nos ha traído el coronavirus. El miedo y la reclusión suelen ser signos de la falta de fe, Pero también pueden ser, quieren ser en nuestro caso, expresión de responsabilidad y prudencia.

En cualquier situación es bueno dejarnos guiar por Jesús, que nos trae su paz y su Espíritu. Y con el apóstol Pedro bendecir a «Dios, Padre de nuestro Señor Jesucristo, que por su gran misericordia, mediante la resurrección de Jesucristo de entre los muertos, nos ha regenerado para una esperanza viva» (1 Pe 1,3-4).

Las imágenes de nuestra iglesia-santuario, celebración de la misa en precario y a puerta cerrada, quiere ser expresión de esa paz que nos trae Jesús y que deseamos que llegue a todos los parroquianos. Regenerados para una esperanza viva y animado por el  Espíritu de Jesús, no seremos víctimas del miedo que paraliza, sino más bien testigos de la presencia del Señor entre nosotros

Y hoy, tras la celebración del domingo de la Divina Misericordia, lo hacemos con María, la Madre del Resucitado, a través de la antífona mariana para el tiempo pascual. A través del link «Mater Misericordia: los misterios de la misericordia», del blog Ecología del Espíritu del claretiano JCR García Paredes, os invitamos a orar viviendo con María el gozo de la Pascua. Como dice el P. García Paredes: «El Espíritu de la Misericordia promueve muchas iniciativas creativas, imaginativas, en favor de la tantas personas hoy necesitadas de ayuda espiritual y material: ¡obras de misericordia espirituales y corporales!. La memoria y presencia de la «Mater misericordiae» nos activa y estimula».

“MATER MISERICORDIAE”: LOS MISTERIOS DE LA MISERICORDIA (2 domingo de Pascua,17-18 Abril 2020)

¡JESÚS HA RESUCITADO DE ENTRE LOS MUERTOS! ¡ALEGRAOS! ¡NO TEMÁIS!

     Es el grito de fe y esperanza de la VIGILIA PASCUAL de esta noche pasada.

     La Pascua de este año no ha venido acompañada por muchos de los signos externos que nos son familiares: luces, flores, procesiones, encuentros… Pero ahí estábamos los sacerdotes, solos, a una prudente distancia unos de otros… Y en nuestra oración, nuestros cánticos, nuestras invocaciones… todos vosotros, en comunión con toda la Iglesia, renovando nuestra fe, celebrando que Jesús, el Señor, está vivo en medio de nosotros. El Cirio Pascual nos lo recuerda y nos lo hace presente.

     A lo largo de la Pascua seguiremos confesando que ninguna muerte es superior a la fuerza de su vida. Y comprenderemos mejor las palabras que hoy ya, en el día de la Pascua, nos presenta la segunda lectura: “Porque habéis muerto; y vuestra vida está con Cristo escondida en Dios. Cuando aparezca Cristo, vida vuestra, entonces también vosotros apareceréis gloriosos, juntamente con él” (Col 3,3-4). 

OFICIOS VIERNES SANTO

A las 7 de la tarde de este Viernes Santo tan «extraño», 10 de abril de 2020, hemos terminado la Celebración de la Pasión del Señor. La liturgia de la Palabra, de modo especial la lectura de la pasión del Señor según san Juan, la Oración universal y la Adoración de la Cruz, hoy han tenido un eco muy especial. La plegaria IX b: «por quienes sufren en tiempo de pandemia», ha sido una oración dolorida, pero confiada y esperanzada.

 Junto con alguna imagen de la Cruz que hemos venerado os ofrecemos el texto de la oración:

▪   Oremos también por todos los que sufren las consecuencias de la epidemia actual: para que Dios Padre conceda la salud a los enfermos, fortaleza al personal sanitario, consuelo a las familias y la salvación a todas las víctimas que han muerto.

▪   Oración en silencio.

▪   Dios todopoderoso y eterno, singular protector de la enfermedad humana, mira compasivo la aflicción de tus hijos que padecen esta epidemia; alivia el dolor de los enfermos, da fuerza a quienes los cuidan, acoge en tu paz a los que han muerto y, mientras dura esta tribulación, haz que todos puedan encontrar alivio en tu misericordia. Por Jesucristo, nuestro Señor.

celebración de la cena del señor

Como en tantas otras comunidades cristianas esta tarde nos hemos reunido los sacerdotes de la parro­quia y algunos otros de la comunidad claretiana de calle Buen Suceso para celebrar la Cena del Señor. El Jueves Santo es el día de la caridad-amor, la eucaristía y el sacerdocio; las tres caras de la misma jofaina. Y solo pueden comprenderse si nos dejamos pri­mero lavar por Jesus y por los hermanos.

Durante la Eucaristía y final de la misma, el templo vacío, pero todos estabais presentes. Ante el Santísimo en unos momentos de oración y adoración, hemos recordado personas, nombres, rostros, sanos y enfermos. Y hemos orados por miles de ministros “no ordenados” (médicos, enfermeros, cuidadores, fuerzas del orden, trabajadores sociales, voluntarios…) que están en­tregando su vida para hacer frente a esta pandemia. Muchos se han contagiado del Covid-19 y algunos ha muerto, como el P. Julio Vivas, claretiano, que murió ayer en Valladolid. Todos ellos han entendido muy bien la última lección de Jesús en su última Cena: “¿Comprendéis lo que he hecho con vosotros? … Os he dado ejemplo para que vosotros también lo hagáis” (Jn 13,12-15).