150 años de la muerte de San Antonio María Claret

Hoy se cumplen 150 años de la muerte de San Antonio María Claret, acaecida en el monasterio de Fontfroide (sur de Francia) el 24 de octubre de 1870 a las 8,45 de la mañana. Tenía 62 años y 10 meses. Su funeral se celebró el 27 en el mismo monasterio cisterciense donde se había refugiado. Su cuerpo fue enterrado en el cementerio de los monjes. En su lápida se esculpieron estas palabras de San Gregorio VII: «Amé la justicia y odie la iniquidad; por eso muero en el destierro». 
Para más información los siguientes enlaces:

San Antonio María Claret, 150 años después

FUNERAL P. GREGORIO RIAÑO

El 20 de mayo de 2020 falleció en Madrid el P. Gregorio Riaño Torres, sacerdote y misionero claretiano, a los 90 años de edad. Nacido en Cerezo de Rio Tirón (Burgos), fue ordenado pres­bítero el 27 de junio de 1955 en Pamplona.

Gran parte de su vida de consagración la pasó en Madrid, realizando diversos ministerios pastorales en las cuatro parroquias de los claretianos de la Provincia de Santiago en la capital: San Antonio Mª Claret (1969-1971); Nuestra Señora del Espino (1971-1983); Santo Ángel de la Guarda (1983-1989); e Inmaculado Corazón de María, donde fue (párroco, de 1992-1998, y colaborador entregado al ministerio del confesonario, de 2011 hasta su muerte.

En el momento de su muerte muchos fieles no pudieron acompañarle en el último adiós: misa en el Tanatorio, oración en el Crematorio y celebración en la fe y la esperanza al depositar las cenizas de sus restos mortales en el Columbario de la cripta.

El pasado 30 de septiembre, día en que hubiera cumplido sus 91 años, pudimos celebrar el Funeral por su eterno descanso. Junto a la acción de gracias a Dios por el don de su vida y su ministerio pastoral, muchos de cuantos le queríamos pudimos expresarle a él nuestra gratitud, ofrecer su vida a Dios Padre y orar por su eterno descanso. Algunas imágenes de la celebración dan fe de ello.

Los que le hemos conocido sabemos de su hondura espiritual y categoría humana; de su sentido de fraternidad y su talante constructivo, y de su delicadeza en la dirección espiritual y en el confesonario.

Descanse en la paz del Señor el buen Padre Gregorio.

IN MEMORIAM DEL P. GREGORIO RIAÑO, cmf

En la mañana del 2 de junio de 2020 hemos tenido una celebración muy  emotiva. Nos convocaba el P. Gregorio Riaño, misionero claretiano, párroco del Inmaculado Corazón de María, de Madrid, de 1992 a 1998, y desde 2011 hasta su muerte, acaecida el pasado 20 de mayo, en una segunda etapa en el santuario-parroquia, fiel colaborador en tantas tareas parroquiales: Eucaristía, sacramento de la reconciliación, Vida Ascendente, animación musical…. Sus restos mortales, sus cenizas permanecerán en este Santuario del Inmaculado Corazón de María.

Desde el agravamiento de su enfermedad, el 15 de mayo, y tras su muerte, hemos orado mucho por él, he­mos celebrado la Eucaristía en acción de gracias por su vida, por su ministerio vivido con sentimientos de entrega y generosidad, y hemos dado gracias al Padre por el don que en la persona de Gregorio nos ha hecho a todos. Hoy, con sentimientos de pesar, pero con sentimientos sobre todo de gozo, de fe y de esperanza, animados por la fuerza el Espíritu de Jesús presente en la Iglesia, hemos ofrecido su vida al Padre y hemos dado gracias porque el Señor le ha puesto en nuestro camino.

Sus humildes restos quedan en la cripta del santuario. Aquí permanecerá su memoria, aunque, como bien sabemos todos, su vida, su memoria, su presencia, sus restos… en la mejores urnas que podrían estar son nuestros corazones. Todos llevamos a Gregorio en nuestros corazones. Él permanece en nosotros, imborrable, en un mar de recuerdos. Los que le hemos conocido conocemos su hondura espiritual y categoría humana, su estima y entrega a las personas que Dios ha puesto en su camino, su gozo vocacional, su profundo amor y gratitud a la Congregación y su sensibilidad y sentido de Iglesia.

Nuestro querido P. Gregorio ha dado el salto hacia el otro lado de la muerte donde confiamos se haya encontrado con el Padre al que tanto amó y al que supo enseñar a amar y descubrir su bondad en el sacramento de la reconciliación.

¡Gracias. P. Gregorio Riaño! El Corazón de María al que tanto cantaste sigue velando por ti. Descansa en la paz del Señor.

 

EN LA DESPEDIDA DEL P. GREGORIO RIAÑO, cmf

Cuantos os asomáis alguna vez a esta página Web de la parroquia conocéis de sobra al P. Gregorio Riaño. El Señor le llamó el pasado 20 de mayo de 2020 a la edad de 90 años, tras día y medio de hospitalización y algunos días de deterioro de su salud. Los médicos han visto en su proceso final anemia severa, neumonía sin síntomas de COVID-19 y notables desequilibrios de circulación.

Esa tarde del 20 de mayo velábamos sus restos mortales en el Tanatorio M30 de Madrid. Un pequeño grupo de hermanos y amigos, ateniéndonos a la normativa de este tiempo de pandemia, en la capilla del Tanatorio celebramos una Eucaristía muy emotiva. Las imágenes que ofrecemos dan fe de ello. Casi a la misma hora, a las ocho de la tarde, en su parroquia del Inmaculado Corazón de María de Ferraz, muchos que le querían celebraban la Eucaristía con sentimientos encontrados: dolor y pesar por su pérdida, gozo y esperanza en el Señor que guía nuestra vida, y gratitud hacia él.

En la mañana del jueves 21 de mayo en el Tanatorio de la M-30, y también un pequeño grupo, teníamos la oportunidad de ver por última vez el rostro, sereno y pacífico pero sin vida, del P. Gregorio. Tras una oración-ofrenda de su vida al Señor y unas invocaciones de acción de gracias por el don de haberle conocido y haber compartido tantas cosas con él, iniciamos el traslado hacia el Crematorio de la Almudena.

Momentos más tarde en el Crematorio rociábamos sus restos mortales con el agua bendita, símbolo de las aguas bautismales con las que un día fue bañado, y signo de su dignidad de cristiano, en espera de la resurrección y de la vida definitiva en Dios. Era la ofrenda final. Qué bien lo expresó la canción que tantas veces había cantado el P. Gregorio en celebraciones eucarísticas: «Aquí me tienes, Señor. Aquí estoy, pues me llamaste. Vengo a ofrecerte mi vida, la que tú me regalaste».

* * *

Gregorio Riaño nació en Cerezo de Río Tirón (Burgos) el 30 de septiembre de 1929. Hizo su profesión religiosa como Misionero Claretiano en Salvatierra el 8 de diciembre de 1947 y fue ordenado presbítero en Pamplona el 27 de junio de 1955.

Gran parte de su vida y de su ministerio sacerdotal lo ha realizado en Madrid en las parroquias de San Antonio María Claret, Ntra. Señora del Espino, Santo Ángel en Vallecas e Inmaculado Corazón de María. En esta última, fue párroco de 1992 a 1998, y tras unos años con diversas tareas en las comunidades de Bravo Murillo-Madrid y Burgos, con 80 años ya cumplidos, abría una nueva etapa en su vida y volvía a la parroquia-santuario del Corazón de María de Ferraz, ahora como colaborador.

Aquí ha vivido estos últimos nueve años entregado con ánimo a las tareas de la comunidad y de la parroquia en la medida de sus fuerzas. La salud le fue dando en este tiempo algunos avisos. Pero, aún en los momentos de debilidad, no dejó de arrimar el hombro en la atención pastoral, especialmente, el confesonario.

A quien le ha conocido no hace falta hablarle de su hondura espiritual y categoría humana; de su sentido de fraternidad y de su talante religioso y constructivo. La vida del P. Gregorio deja el sabor refrescante de la buena música, de la interior, de la que se hace sencillo servicio. Damos gracias a los hermanos y a los fieles que le hicieron misionero feliz en tantos momentos de su vida. ¡Gracias, Gregorio: el Corazón de María al que tanto invocaste y cantaste sigue velando por ti!

En su momento, cuando sea posible, anunciaremos un funeral público por su eterno descanso. Aquí, en la cripta del santuario del Corazón de María, reposarán sus cenizas en espera de la resurrección. Descanse en paz.

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