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"Yo soy la vid, vosotros los sarmientos"

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Jesús conoce la vida de la gente. Sus parábolas eran y son comprensibles porque el reino de Dios está en la vida real. El país de Jesús era y es agrícola; el evangelio está plagado de alusiones a la vida en el campo: la siembra, la viña, la higuera, el lagar, el granero, los odres de vino, el pastor, los rebaños...Confiemos que el asfalto no nos arrebate el aire del campo ni la sabiduría expresa de los que labran la tierra.

La parábola de la vid y los sarmientos recoge el tema Cristo-Vida, original del Evangelio de S. Juan. Dar fruto es vivir de la vida de la cepa. La imagen cepa-sarmientos expresa la unión de Cristo con su Iglesia, con su comunidad. La condición para tener Vida es permanecer unidos a la Cepa. De Cristo recibimos la savia, el Espíritu, que nos da la Sabiduría para entender y vivir la Palabra de Jesús; la savia, el Espíritu, hace posible la unidad de todos los discípulos, la misión compartida, la oración litúrgica, la celebración eficaz de los sacramentos, el perdón de los pecados, la corrección fraterna, el testimonio coherente entre lo que decimos creer y lo que vivimos...la savia, el Espíritu, nos hace discípulos sinceros.(Evangelio).

Los frutos de la Vid son sorprendentes: Saulo, perseguidor violento, llega a ser Pablo, el apóstol de los gentiles `"porque había visto al Señor en el camino". Su predicación pública estaba en comunión con Pedro y los demás apóstoles y la Iglesia "se multiplicaba animada por el Espíritu Santo". (2ª lectura).

La aportación de la Iglesia a la sociedad, la aportación de la Parroquia al barrio, es que hace lo que agrada al Señor y cumple su mandamiento: "que creamos en el nombre de su Hijo Jesucristo y que nos amemos unos a otros, tal como lo mandó".(2ª lectura). Si el amor es sincero, no se contenta con bellas palabras, sino que se realiza en obras concretas que hacen ,sanan y liberan. Creer en Jesucristo y amar son las dos actividades fundamentales de la verdadera relación con Dio.

El salmo 21 nos lleva a la oración de Cristo en la Cruz y a la oración del creyente que sufre y espera en el Señor. El plan de Dios integra el dolor en la victoria definitiva sobre el mal.

Le puedes decir a Jesús: "quiero ser verdadero sarmiento que nunca se arranca de ti, que es arropado y acompañado por otros sarmientos; Tú, Señor, y mis hermanos de comunidad me alimentáis y protegéis en los días de sol o de lluvia o de sequía...Que nunca tu savia, tu Espíritu, quede bloqueada en mí para poder ofrecer tus frutos a los que se acercan a la Viña, a la Iglesia". Amén.

Jaime Aceña Cuadrado cmf

Viernes 1ro de mayo de 2015, por Parroquia Ido. Corazón de María


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