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..."Y un mendigo llamado Lázaro estaba echado en su portal, cubierto de llagas".

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Son vigentes, en las sociedades de siempre, los "valores" que expresan estos dichos clásicos: "comamos y bebamos que mañana moriremos", "¡a vivir que son dos días!"...en este ambiente respiramos, nos movemos y existimos.

Este ambiente se encontró el pastor Amós cuando llegó al Reino del Norte, en Samaria; abandonó el desierto porque Dios le había llamado. El profeta comprende que ´la cómoda indolencia que produce el apego desmedido a la riqueza aleja del Dios de la Alianza y es origen de los vicios que impiden la convivencia humana; su denuncia no necesita explicación: "bebéis vinos generosos, os ungís con los mejores perfumes y no os doléis de los desastres de José" (1ª lectura). Dios no es indiferente a esa demolición de la Alianza: "se acabó la orgía de los disolutos".

Dios procede de otra manera: "Él hace justicia al oprimido...sustenta al huérfano y a la viuda y trastorna el camino de los malvados" (Salmo 145). Nos recuerda las bienaventuranzas del evangelio.

La parábola del rico y del pobre Lázaro insiste en dos mensajes: el primero es que el apego a las riquezas y al lujo esclavizan porque en el corazón del rico no tiene sitio el Dios-Amor; la consecuencia es que se olvida el sufrimiento ajeno y se le hace imposible amar al prójimo : "el mendigo tenía ganas de saciarse de lo que tiraban de la mesa del rico, pero nadie se lo daba" (Evangelio). Su vida queda fuera de la Alianza, porque el rico es el dios de sí mismo. El segundo mensaje es, también, muy válido hoy: quien no acepta la Palabra de Dios tampoco llegará a la Fe por el mayor de los milagros: "si no escuchan a Moisés y a los profetas, no harán caso ni aunque resucite un muerto".

S. Pablo advierte a Timoteo -"hombre de Dios"- que huya del dinero y que se apasione por el combate de la Fe que "practica la justicia, la religión, la fe, el amor, la delicadeza" (2ª lectura). Somos de Cristo hasta el punto que es nuestro único Señor, nos libera de los bienes efímeros que esclavizan; es nuestro "único Soberano... el único poseedor de la inmortalidad". Su Espíritu nos urge a seguirle porque en Cristo está nuestra Vida perdurable.

Jaime Aceña Cuadrado cmf

Sábado 24 de septiembre de 2016, por Parroquia Ido. Corazón de María


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