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"Te lo aseguro: hoy estarás conmigo en el paraíso".

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El evangelio nos presenta crucificado a Cristo Rey.Necesitamos pararnos y contemplar como hicieron Velázquez y Gregorio Fernández. Él había dicho que su reino no es de este mundo; son muchas las paradojas de su presentación pública como Rey: azotado, coronado de espinas, con la cruz del patíbulo a cuestas, agonizante cosido a la cruz...es evidente que como Rey no tiene los atributos de los poderosos. Su rostro es el de un condenado sangriento; es el Hijo de Dios y agoniza como un proscrito. S. Juan Crisóstomo escribe: "El ladrón vio a Jesús en la cruz, pero lo adoró como si estuviera en la gloria; lo vio crucificado y le suplicó como si se sentara en el trono; lo vio condenado, pero le pidió la gracia que se pide a un rey".

¿Qué vio en Jesús, qué escuchó de su plegaria que provocara su arrepentimiento?: "Jesús acuérdate de mí cuando llegues a tu reino". Jesús le respondió: Te lo aseguro: hoy estarás conmigo en el paraíso".

Sólo desde el amor podemos acercarnos y aceptarle como el Cristo-Rey. Sólo desde el amor podemos abrirle el corazón y llegar a vivir en Él, poco a poco, en proceso de abarca todas las edades de la vida. "Nadie tiene más amor que el que d la vida por los amigos" -había enseñado-. Y por los enemigos. Es día para contemplar imágenes del crucificado-Rey, como "el Cristo del Consuelo" con su mirada obediente y confiada en el Padre, con su rostro que da por bien empleado su sacrificio y muerte porque nos ama a todos. Trascribo este Soneto anónimo, que algunos atribuyen a Lope de Vega:

No me mueve, mi Dios, para quererte

el cielo que me tienes prometido,

ni me mueve el infierno tan temido

para dejar por eso de ofenderte.

Tú me mueves, Señor, muéveme el verte

clavado en una cruz y escarnecido,

muéveme ver tu cuerpo tan herido,

muévenme tus afrentas y tu muerte.

Muéveme, en fin, tu amor, y en tal manera,

que aunque no hubiera cielo, yo te amara,

y aunque no hubiera infierno, te temiera.

No me tienes que dar porque te quiera,

pues aunque lo que espero no esperara,

lo mismo que te quiero te quisiera. Amen


Amor con amor se paga. Es el único camino para encontrarle, abrirle el corazón y comer con Él.

Jaime Aceña Cuadrado cmf.

Sábado 19 de noviembre de 2016, por Parroquia Ido. Corazón de María


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