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"Señor mío y Dios mío"

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Nos cuesta mucho confiar en otra persona. Y si se nos invita a confiar en quien murió en la Cruz porque ha resucitado y vive, es todavía más difícil. Tomás pensó que eran unos ilusos sus compañeros cuando le dijeron: "hemos visto al Señor". Tomás, cargado de sensatez realista, les contestó: "si no veo en sus manos la señal de los clavos, si no meto el dedo en el agujero de los clavos y no meto la mano en su costado, no lo creo". Muchos comprendemos a Tomás porque tenemos mucho en común con él.

¿Qué pasó para que a los ocho día confesara públicamente su fe en el Resucitado?. Que Jesús, de nuevo, entra en la casa en la que están los discípulos "con las puertas cerradas", se pone en medio de ellos y les vuelve a saludar: "Paz a vosotros". Ese día Tomás está con eel grupo; ha abandonado su aislamiento; Jesús sale a su encuentro y le invita a tocarle mientras le dice: "no seas incrédulo, sino creyente". Tomás reconoce al Señor y expresa su confianza en Él: "Señor mío y Dios mío". (Evangelio).

No llegamos a la fe porque hemos visto al Señor; llegamos a la fe porque hemos oído el testimonio de los apóstoles y creemos sin haber visto. Las pruebas físicas no nos llevan al encuentro con el Resucitado. Sólo conmovidos por su Amor que se entrega a la muerte en Cruz para librarnos del pecado y la fuerza del Espíritu que nos regala para prolongar su misión, nos llevan al encuentro con Él, alimentan nuestra fe en Él. Dichosos los que se fían del testimonio de los hermanos que han sido "iluminados" por el Resucitado.

Estos hermanos conviven desde el principio con un ideal que ha llegado a nosotros: comparten los bienes para que ninguno pase necesidad (1ª lectura). En aquella comunidad primera y en la nuestras hay egoísmo y falta de fraternidad, pero el Espíritu del Resucitado que hemos recibido nos impulsa a la generosidad; así amanecen los cielos nuevos y la nueva tierra "en la que habite la justicia".

Vence al mundo el que cree que Jesucristo es el Hijo de Dios (2ª lectura). Abandona tu dolor y tu pena; ¡adéntrate en la alegría de Cristo y pon en ella tu propia vida!. ¡Cristo ha resucitado, aleluya y nosotros con Él!.

Jaime Aceña Cuadrado cmf.

Sábado 11 de abril de 2015, por Parroquia Ido. Corazón de María


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