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"Orar siempre, sin desanimarse".

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Todos reconocemos que necesitamos orar; todos confesamos que tenemos dificultades para orar: las prisas, el cansancio, no encontramos tiempo ni lugar tranquilo, nos distraemos mucho...¿qué hacer?.

Caigamos en cuenta de la necesidad que tenemos de orar; en el libro de su vida Santa Teresa de Jesús afirma: "por no estar arrimada a esta fuerte columna de la oración, pasé este mar tempestuoso casi veinte años con estas caídas...porque ni yo gozaba de Dios, ni traía contento en el mundo".

No olvidemos que el que hace posible la oración es Dios que nos atrae como una madre a su criatura. Los israelitas vencen a los amalecitas no por el poder de Moisés sino por la ayuda de Dios implorada por el caudillo del pueblo (1ª lectura). Entre las manos de Moisés está "el cayado de Dios"; en sus manos levantadas en plegaria está el pastoreo y la guía de Dios.

En la lucha de cada día nos invade, con frecuencia, el desaliento porque no encontramos soluciones y no vemos el final del túnel de los problemas y enfermedades; pero "levantamos los ojos a los montes " en busca de auxilio; con el salmo 120 reconocemos que "el auxilio viene del Señor que hizo el cielo y la tierra"...la presencia de Dios cada día me lleva a la experiencia de que mi "guardián no duerme" y guarda mi alma de todo mal. Esta presencia alentadora culmina en Cristo, levantado sobre la tierra, que atrae a todos hacia sí, que ha vencido el último mal: la muerte.

"Que amor saca amor" (Santa Teresa). Jesús nos ama primero y nos invita a orar "sin desanimarse" (Evangelio): si un juez injusto, desmotivado, atiende a la petición de una mujer desesperada sólo para que no le moleste y le deje en paz, nuestro Padre Dios que es justo y nos ama "entrañablemente" ¿no nos atenderá con amor?. El Padre-Dios hará justicia prontamente a sus elegidos. Esta justicia es vivir con fe y confianza en el Padre y en amor incondicional con los hermanos; esta es la "eficacia" de la oración cristiana, más allá de peticiones concretas. ¿Persevero en la oración?.

"El hombre de Dios estará perfectamente equipado para toda obra buena" (2ª lectura). La Sabiduría se nutre de la escucha de la Palabra de la verdad para proclamarla con la vida. El cristiano bebe en esta Sabiduría y se siente urgido a comunicar siempre esta Palabra, que es Cristo "a tiempo y a destiempo". ¿Soy testigo alegre del Resucitado?.

Jaime Aceña Cuadrado cmf

Sábado 15 de octubre de 2016, por Parroquia Ido. Corazón de María


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