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"Lo sembrado en tierra buena..."

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Está muy difundida la opinión de que ser cristiano es muy difícil; sus virtudes y valores morales son ridiculizados, a veces, en carnavales, literatura, prensa...Si acudimos a la Eucaristía dominical vamos a encontrar las causas de esa débil presencia social del Evangelio como Camino, Verdad y Vida de Jesucristo.

Jesucristo siembra la Palabra cuya energía puede penetrar hasta el fondo del alma humana y transformarla. Esa Palabra cae en el campo, el corazón de las personas. (Evangelio). Para que la Palabra sea eficaz necesita nuestra colaboración, nuestro esfuerzo que prepare el campo, como hacen los labradores antes de la siembra. El deseo sincero de encontrar a Cristo impulsa nuestro compromiso para preparar el terreno. Pero si nos hemos endurecido por la rutina y las pruebas de la vida somos como el camino de la parábola: la semilla de la Palabra es comida para las aves del cielo (modas, opiniones, ideologías...); Si somos superficiales, tenemos poca tierra y piedras, la semilla brota sin raíz en un momento de entusiasmo religioso y se seca enseguida. Puede que seamos como el terreno con espinas y zarzas que ahogan enseguida los brotes de la semilla (egoísmos, soberbia, avaricia...). Sólo es posible el Encuentro con Cristo, con su Palabra, si somos buena tierra (sinceros, profundos, con la humedad del Espíritu, preparados para recibir los rayos del Sol...."escucha la Palabra y la entiende; ése dará fruto y producirá ciento o setenta o treinta por uno".

El prólogo de esta parábola está escrito por el profeta Isaías (1ª Lectura). Como la lluvia hace germinar la tierra "para que de semilla al sembrador y pan al que come, así será mi palabra que sale de mi boca, no volverá a mí vacía".

El salmo 64 alaba a Dios por su Providencia, que siembra los campos, los riega porque su acequia va llena de agua, "rezuman los pastos del páramo y las colinas las orlas de alegría, las praderas se cubren de rebaños, los valles se visten de mieses"...lo que contemplamos en la naturaleza es símbolo de lo que acontece en nuestra relación con Dios: Jesucristo, su Palabra, es semilla, lluvia, mies, alegría...si preparamos y cultivamos nuestro corazón.

A pesar del rechazo general de la Palabra que Cristo siembra en todos lo hombres, S. Pablo nos invita a no perder la Esperanza. porque la increencia ambiental y el cosmos "están aguardando la plena manifestación de los hijos de Dios...la creación liberada de la esclavitud de la corrupción para entrar en la libertad gloriosa de los hijos de Dios" (2ª lectura). Esclavitudes son la dureza del corazón-camino, las zarzas...Colaboremos con el Espíritu que nos habita que es el mejor labrado

Jaime Aceña Cuadrado cmf

Sábado 15 de julio de 2017, por Parroquia Ido. Corazón de María


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