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"Este es mi Hijo, el escogido, escuchadle".

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Otro ideal ofrece la Cuaresma en el camino hacia la Pascua: conocer a Jesús a fondo. Tendremos que dejar los ruidos y ocupaciones del valle para poder subir a la cumbre del silencio, de la oración. (Evangelio). Y, a solas con el Maestro, descubrir que el Padre Dios se hace presente entre nosotros por la humanidad de Jesús, el Cristo. la Transfiguración de Jesús se une literalmente con la manifestación de Dios a Moisés en el Sinaí y a Elías en el Horeb. La presencia de Yahvéh se expresa en los signos de la nube y de la voz.

La Transfiguración es la plenitud y culmen de las otras presencias salvadoras, presentes con Moisé y Elías que rodean a Jesús. Esta humanidad luminosa es el signo visible de su divinidad. Esta presencia se realiza en un nuevo éxodo hacia la nueva Jerusalem, donde se consumará la plena manifestación de su divinidad que nos salva por la Pasión-Muerte-Resurrección.

La Transfiguración es, también, signo de la transfiguración que Cristo realiza en cada bautizado: "Cristo nos transformará, según el modelo de su cuerpo glorioso" (2ª lectura). Jesucristo nos ha adquirido unos derechos, una nueva vida: somos ciudadanos del cielo, nuestro cuerpo mortal será transformado por Cristo Resucitado; dominemos las inclinaciones que pretenden hacer de esta vida la definitiva; huyamos de los que consideran las cosas y ofertas de este mundo como valores absolutos. Cultivemos valores permanentes que anticipan el Reino de Dios.

El Patriarca Abrahám es modelo de fe, de respuesta a la promesa del Señor: "creyó al Señor, y se lo contó en su haber" (1ª lectura). Dios tiene poder para cumplir lo que promete; nosotros alcanzaremos la salvación si creemos en aquel que resucitó de entre los muertos a Jesús (S. Pablo). Nosotros somos hijos de la promesa si la aceptamos por fe.

Nos rodea el desierto de la increencia. Muchos viven como si Dios no existiera, al margen de su Promesa y de su voluntad; oramos con el salmo 26 que alienta nuestro paso del temor a la esperanza, de la angustia a la paz y la seguridad: "tu rostro buscaré, Señor, no me escondas tu rostro"..."el Señor es mi luz y mi salvación".

Jaime Aceña Cuadrado cmf.

Sábado 20 de febrero de 2016, por Parroquia Ido. Corazón de María


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