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"Estad alegres y contentos porque vuestra recompensa será grande en el cielo"

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¿Es posible hoy ser santo?. Una de las aportaciones novedosas del Concilio Vaticano II es la llamada a la santidad de todos los bautizados, como fruto del bautismo: "todos los fieles están invitados y obligados a perseguir la santidad y la perfección del propio estado (Lumen Gentium, 42). ¿Cómo se consigue vivir en plenitud el bautismo?, ¿cómo se camina en santidad?. La santidad cristiana consiste en la unión con Cristo. La identidad de Jesucristo se recoge en el sermón del Monte. La presencia de Jesús entre los hombres es signo feliz de la venida del Reino de Dios: Es la respuesta a los pobres, hambrientos y afligidos -nosotros- (Evangelio). nos incorporamos a Cristo si vivimos las bienaventuranzas. (Evangelio).

Por el camino de las bienaventuranzas el cristiano llega al encuentro de Cristo en la fase actual y en la definitiva del Reino de Dios; ya tenemos las primicias de la santidad pero todavía no hemos llegado a la plenitud del encuentro eterno con el Señor. Todo se inició con nuestro nacimiento con agua y con Espíritu Santo. Si cultivamos esta semilla bautismal podemos llamar a Dios "Padre", como Jesús "y aún no se ha manifestado lo que seremos"..."seremos semejantes a Él porque le veremos tal cual es" (2ª lectura).

Las condiciones para llegar a la santidad plena, las recoge el salmo 23: "el hombre de manos inocentes y puro corazón"..."estos son los que buscan al Señor". La santidad es una, pero debe ser cultivada según la vocación de cada uno "según sus propios dones y gracias y avanzar sin demora por el camino de la fe viva, la cual enciende la esperanza y actúa por medio de la caridad (L.G. 41). Todos los bautizados somos miembros del único cuerpo místico de Cristo. Este es el origen y fundamento de la llamada universal a la santidad en torno al Cordero (1ª lectura).

Santo-a es aquel que en el ámbito de sus situaciones personales y en el marco de su vocación y de la gracia (Espíritu) que Dios le ha dado, corresponde conformándose con Cristo, vive plenamente y permite que Cristo viva en él la forma de vida determinada que se le ha dado. S. Pablo expresa así su unión con Cristo, la mejor definición de santidad: "Vivo yo, pero no soy yo, es Cristo quien vive en mí".

Jaime Aceña Cuadrado cmf.

Lunes 31 de octubre de 2016, por Parroquia Ido. Corazón de María


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