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"Dichosos...porque vuestra recompensa será grande en el cielo"

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Si alguien dijera en las tertulias con mucha audiencia que nuestra sociedad necesita Santos...provocaría sonrisas de desprecio en los que ponen nuestro futuro dichoso en las ramas de la ciencia, al margen de la fe en Dios. Hoy se valora más a los sociólogos e investigadores que a los Santos. ¿Por qué?.

Se desconoce el valor y la importancia de los Santos porque se ha dado la espalda al proyecto revelado por Dios en la evolución del cosmos, en el corazón humano y en la Historia de la Salvación (Biblia). El hombre se ha endiosado, de nuevo; no necesita colaborar en el proyecto de Dios. Son Santos los que han experimentado, y experimentan, el amor de Dios-Padre y viven dichosos como hijos (2ª lectura) "Ahora somos hijos de Dios y aún no se ha manifestado lo que seremos".

Los creyentes vivimos en esperanza. El cielo es la plenitud de lo que seremos: veremos a Dios "tal cual es". Los Santos están también entre nosotros; son "los que buscan al Señor" , son "los de manos inocentes y puro corazón" (Salmo 23). Los que dan la espalda a la voluntad de Dios construyen "torres de babel", emplean sus manos en beneficio propio y ´son avaros de corazón; son lobos para sus semejantes y son capaces de destruir la casa común -el cosmos- por enriquecerse. Como no buscan a Dios, no trabajan por el bien común.

El modelo de los Santos ha sido y es Jesucristo. El Decálogo de la nueva santidad lo promulga en el Monte de las Bienaventuranzas. Es su autorretrato y el camino que nos marca el ideal de santidad. Son Santos los que encuentran su dicha en ser pobres porque su riqueza es formar parte del Reino de Dios; los Santos son dichosos porque el sufrimiento y el llanto les lleva a la herencia y al consuelo del Espíritu; los Santos son dichosos porque son amigos de Dios y su trato con Jesús les hace semejantes a Él: tienen hambre y sed de justicia, son misericordiosos, limpios de corazón, son pacíficos y pacificadores; el mundo violento en que vivimos les necesita con urgencia. Pueden ser perseguidos como el Maestro; pero los Santos viven desde lo permanente; tienen la Sabiduría de vivir como si vieran a Dios habitualmente. Viven alegres "porque su recompensa será grande en el cielo" (Evangelio).

Nosotros estamos en el camino hacia la Victoria, hacia la plenitud del Reino, que ahora vivimos en germen, en semilla. ¿Me urge la Caridad de Cristo no retroceder a la vida egoísta? ¿Me urge a caminar desde lo que espero?.

Jaime Aceña Cuadrado cmf

Viernes 30 de octubre de 2015, por Parroquia Ido. Corazón de María


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